Por sobre todas las cosas, Sun fue un hombre extraordinario. Nacido en 1861 en la provincia de Hebei, Sun era el hijo de un granjero pobre. El padre del Sun, reconociendo la inteligencia del niño, quiso proporcionarle una buena educación. Desgraciadamente, él sólo pudo afrontar dos años de educación formal para su hijo antes de perder todos sus bienes como consecuencia de cosechas pobres y los impuestos opresivos de la dinastía Ching.

Después de la muerte de su padre, Sun, un niño pequeño de apariencia frágil, comienza a trabajar como sirviente de un amo cruel con un hijo aun más cruel. El joven Sun trabajó duro y aguantó silenciosamente sus palizas hasta que un día, mientras pastoreaba ovejas fuera de la casa, vio a un grupo de hombres que practican artes marciales.
Y asi fue como estudió durante aprox. tres años con un maestro de Shaolín llamado Wu quien estaba bastante impresionado con el niño, por lo que le enseñó rápidamente. Cuándo la madre de Sun se enteró que estudiaba Kung fu, al principio se opuso  pensando que podría lastimarse. Pero Entonces ella vio cuánto más sano se veía su hijo quien solía lucir enfermizo y le dio su aprobación para continuar con sus estudios.
Un día desafortunado, Sun  pierde su trabajo al derrotar al primo de su amo quien era más fuerte, más grande e inclusive más cruel. El y su madre se fueron a vivir con un tío bondadoso que poseía una tienda de caligrafía, y aquí finalmente la suerte de Sun da un giro para su bien. Podía practicar la caligrafía que había aprendió durante sus dos años de educación formal y a la vez practicar las artes marciales. Su tío, un empresario próspero, le presentó a dos hombres que serian importantes para el joven: un erudito llamado Zhang quien más tarde se convertiría en el suegro de Sun y que le ayudó a continuar con sus estudios académicos, y Li Kui Yuan, un maestro del arte del Xing Yi Chuan.
La Introducción de Sun Lu Tang a las artes internas a través del Xing Yi Quan quizás pueda ser considerado su verdadero comienzo en las artes marciales. El resto de su vida hasta su muerte en 1933 a los 72 años, Sun Lu Tang  estudió, enseñó, disertó, y escribió acerca de las artes marciales. A él se le acredita haber escrito el primer libro disponible al público en general, que agrupó Xing Yi, Bagua, y Tai Chi juntos como artes internas. El mismo libro, Xing Yi Quan Xue, o El Estudio del boxeo de la forma de la mente, es considerado también el primer trabajo escrito que apunta a la conexión entre artes marciales, el I Ching y la filosofía de Taoista.
Sun Lu Tang, con su razonamiento cuidadoso, la profundidad de pensamiento y por el mérito literario evidenciado en sus trabajos publicados, elevó las artes marciales a un campo digno de serio estudio académico. Nada demuestra esto mejor que su desarrollo del estilo Sun de Tai Chi Chuen.
Aunque el estilo Sun de Tai Chi Chuen es un estilo joven, esta considerado uno de los cuatro estilos principales del Tai Chi. La razón de su rápida aceptación es simple: funciona. Otra razón puede ser el respeto por el propio Sun Lu Tang. Sun vivió, estudió y llevó a las artes marciales a un punto de gran importancia en su desarrollo.
Antes de Sun Lu Tang, las artes marciales estaban cubiertas de secretos y sospechas. Siglos de secreto, de patriarcas enseñando el estilo de la familia sólo a otros miembros de la familia, de maestros que retenian las técnicas y las transmitian solo a un pequeño grupo de estudiantes avanzados, de un grupo de practicantes que eran generalmente granjeros analfabetos que simplemente buscaban protegerse de bandidos, dió como resultado un caudal de conocimiento mayormente oral y en forma de anécdotas. Además, la persecución de los monjes guerreros del Templo de Shaolín redujo aún más el número de artistas marciales que fueron letrados. Existía poco material escrito, y pocos podían leer los documentos que existían.
El fin de la Dinastía Ching encontró un país gravemente necesitado de las cualidades curativas del Kung fu. Años de pobreza, de adicción al opio, y de humillación nacional tras humillación nacional de la mano de europeos y japoneses, presentaron al nuevo gobierno republicano un pueblo abatido y enfermo, un pueblo conocido con el término poco atractivo de "los hombres enfermos de Asia".
Sun y otros importantes artistas marciales, fueron invitados a enseñar las artes marciales en las escuelas. El mismo Sun enseñó en Pekín, Nanking, Shangai, Suzhou y Hangzhou. En la creencia que las artes marciales deben ser practicadas primero para salud y desarrollo personal, no para aprender a luchar, él fue el primero en ofrecer un curso de artes marciales para mujeres.
La Investigación de Sun lu Tang en las artes marciales hizo más que crear un estilo de Tai Chi Chuen con su nombre. Al mismo tiempo él revolucionaba la concepción académica del mundo de las artes marciales. Sun, con palabras y acciones, elevó al artista marcial de ser un rufián ignorante (ideal para realizar exhibiciones en las calles por dinero o servir como guardaespaldas) a la posición de caballero y erudito. Es una posición que los artistas maritales aun gozan hoy en día, pero debemos recordar, la honestidad, el trabajo dedicado, la compasión y la inteligencia del hombre que ganó por primera vez tan alta consideración. Todos nosotros podemos continuar demostrando el valor físico e intelectual de la disciplina que llamamos kung fu, imitando a Sun y a maestros como el.