"Cuando seré virtuoso?" pregunta Santi Deva (Siglo VIII), el monje budista indio que compuso el Bodhicaryavatara (una guía para una vida de servicio). "cuando tenga entusiasmo por la virtud", responde. Este entusiasmo es una parte vital del entrenamiento espiritual budista, ya que este requiere una vigilancia constante en mantener la mente libre de aflicciones. Y como las artes marciales chinas se mezclaron con las prácticas budistas, tal entusiasmo es también parte esencial de nuestro entrenamiento de Kung Fu.

En la villa Shaolin, los estudiantes que se entrenan en las muchas escuelas de Kung Fu que rodean el Templo muestran una cantidad de entusiasmo casi inimaginable. Las palabras simplemente no pueden hacer justicia al esfuerzo, el entusiasmo y la coherencia con que entrenan estos estudiantes. Hay literalmente miles de estudiantes de Kung Fu en la aldea, la mayoría de los cuales practican tres veces al día, sumando un total de entre siete u ocho horas de entrenamiento duro! Eso es más de lo que un practicante promedio realiza en 2 semanas aqui en occidente. En un viaje que hice al templo Shaolin, mi habitación estaba pegada a un área de enseñanza que dirigía un monje mayor. Literalmente, me quedaba dormido por la noche y me despertaba por la mañana con los sonidos de un entrenamiento vigoroso fuera de mi ventana.

Por otra parte Sifu Lam nos ha contado muchas veces sobre los entrenamientos que recibió durante su infancia en Hong Kong. La sala de entrenamiento era también la casa de su Sifu. No existían clases formales como las que practicamos en occidente, ni sesiones de entrenamiento grupales (solo algunas contadas) o incluso programas de entrenamiento establecidos. Los estudiantes llegaban a la escuela cuando podían y comenzaban a entrenarse solos. Si un estudiante practicaba con suficiente entusiasmo, entonces recibía una nueva instrucción de su maestro. El recuerda que su maestro del Shaolin Norteño (Yen Shang Wo) era un hombre extremadamente brusco, que casi no ofrecía alabanzas a sus alumnos y en cambio solo instrucciones muy breves. Obviamente, en este tipo de entorno de capacitación, los estudiantes se veían obligados a confiar en su propio deseo y desarrollaban su propio entusiasmo y disciplina.

La Gran Maestra Sun Jian Yun (Sun Tai Chi), utilizaba habitualmente una frase con sus estudiantes "el maestro abre la puerta, pero le corresponde al alumno atravesarla". El maestro no proporciona ni el deseo ni la motivación; el maestro simplemente muestra el camino que el estudiante debe seguir. Esta actitud podría parecernos extraña para nosotros, aquí en América, debido a que nos acostumbramos a que los entrenadores deportivos nos apoyen y nos motiven constantemente. Sin embargo la práctica y el aprendizaje del kung fu tradicional comprende además la especial relación maestro-alumno, donde difiere bastante de un entrenador de gimnasia. El buen maestro no proporcionara entusiasmo al estudiante ya que le estaría robando al alumno uno de los mayores beneficios del entrenamiento tradicional: la capacidad de auto-motivarse y disciplinarse.

En mi caso, cuando aprendo un nuevo nivel de Shaolin Norteño, Sifu Lam pasa horas y horas explicándome como funcionan los golpes y las técnicas, las series, las nuevas habilidades y como debo entrenar las diferentes estrategias. Es justamente en ese momento donde él "abre la puerta". Luego de eso me corresponde a mi "atravesarla" y eso no se mide en horas sino en meses, o incluso años. El tiempo que lleva "pasar la puerta" se gasta solo en el piso de práctica, trabajando en forma solitaria o en pareja y repitiendo los movimientos una y otra vez. Es aquí donde reside el verdadero valor del entrenamiento, y cuando se cultiva el entusiasmo que escribe Santi Deva. 

Entonces, ¿cómo encontramos entusiasmo en nuestro entrenamiento? Santi Deva escribe que "uno debe esforzarse por aumentar el entusiasmo con los poderes de aspiración, confianza en sí mismo, deleite, soltura, dedicación y determinación". Cuando usted entrene, aspire todos los días a realizar algún tipo de mejora. Mejore su flexibilidad, su velocidad o su resistencia. Crea en usted mismo: encuentre la confianza que le permitirá alcanzar su potencial interior. Experimente la delicia y el esfuerzo que comprende el entrenamiento del Kung Fu. Deje ir las creencias que podrían estar frenando su avance: "No soy lo suficientemente flexible. Soy demasiado lento. No tengo tiempo para practicar. Ya estoy viejo para esto. No voy a conseguirlo, etc". Practique todos los días con dedicación y determinación. Las mejoras diarias de a minutos se sumaran en grandes mejoras con el tiempo. 

Santi Deva escribe también que "así como no hay movimiento sin viento, no puede haber progreso espiritual sin entusiasmo". Igualmente podríamos decir lo mismo sobre nuestro entrenamiento de Kung Fu: "no puede haber progreso en Kung Fu sin entusiasmo personal".

Justin Liu - Instructor Wing Lam de Shaolin Norteño