by Gene Ching

He escrito muchos recuerdos para notables maestros y grandes maestros, pero este es el que más he temido. Perdí a mi Sifu, el Gran Maestro Kwong Wing Lam. Si bien he tenido muchos maestros a través de los años, él fue quien más me enseñó. 

Comencé a estudiar bajo el maestro Lam en 1976 cuando apenas comenzaba mi adolescencia. Estuve con él hasta el año 2000 aprox, después de que empecé a trabajar para la revista Kung Fu Tai Chi. El fue mi primer maestro de Kung Fu y sobre todo el mas influyente. No estaría donde estoy ahora sin él.

Escribiré un obituario más formal para nuestra próxima revista impresa, pero tenemos una tradición aquí en KungFuMagazine.com y es que publicamos recuerdos personales tan pronto como podemos. Pero tengo tantos recuerdos de mi Sifu, que apenas puedo comenzar a ordenar mis pensamientos sobre su muerte. Es devastador, una pérdida personal incomprensible. Él siempre estuvo siempre ahí para mí, y ahora ya no. Tener que resumir su impacto en mi vida en este recuerdo cuando es tan fresco, tan crudo, se siente brusco sin importar lo que escriba.

Acabo de escribir un obituario para el Gran Maestro Allen Joe, y ademas perdí a dos amigos más en el ultimo mes, Tom Littig y Henry Sullivan. Pero este es diferente. Sifu Lam me hizo ser quien soy. Mis elecciones de carrera, mi propio camino de vida, todo ha sido un resultado directo de él y sus enseñanzas.

Fue Sifu Lam quien me pasó el sistema tradicional de Bak Sil Lum Kung fu. Fue el quien me llevó a China por primera vez, abriendome las puertas a tantas aventuras inspiradoras en ese país misterioso y mágico. Él me animó a comenzar a escribir y a producir tantos artículos basados en sus enseñanzas que ni siquiera recuerdo cuantos fueron. Él me posicionó como su instructor principal de Shaolin Norteño, así como su primer empleado cuando fundó Wing Lam Enterprises, donde escribió la mayor parte de sus series de videos instructivos. Literalmente CIENTOS de títulos.

Permanezco por siempre leal a sus enseñanzas y, más aún a su forma de vida. Trabajando tan estrechamente con él durante tantos años, me mostró cómo integrar las artes marciales en lo mundano, en la vida cotidiana y como ganarse la vida. Como lector voraz, me enseñó a leer y escribir en las artes marciales, a investigar constantemente, a explorar los clásicos y a encontrar esas conexiones profundas dentro de la cultura china. Su pasión por las artes, su sacrificio y sus contribuciones siempre serán una inspiración para mi.

Lo que más atesoro de él fue su aceptación. A diferencia de muchos de mis compañeros de clase, nunca me convertí en su discípulo. Me incliné (hice baishee) ante el monje de shaolin Shi Decheng después de estudiar solo debajo de él durante dos meses. Fue un gesto simbólico al principio, pero se fue solidificado a lo largo de los años. Sifu Lam lo entendió. Incluso me alentó a que lo hiciera. Ellos se conocieron cuando viajamos juntos al Templo de Shaolin y cuando los hice posar para una foto, Sifu dijo que nunca se hizo una foto de sus maestros principales y que estaba feliz de haberlo hecho esa vez. Cuando él mismo se volvió discípulo de la Gran Maestra Sun Jian Yun, me envió a Pekín como su emisario para hacer las presentaciones correspondientes.

Y cuando dejé su compañía para comenzar a trabajar en Kung Fu Tai Chi, el estaba realmente feliz a pesar de que lo estaba dejando. Una vez más, él me animó a seguir adelante, a seguir este camino marcial dondequiera que me condujera, a pesar de que fisicamente me estaba alejando de él. Muchos maestros en realidad son posesivos con sus estudiantes, controlando sus vidas con los puños apretados. Mi Sifu en cambio siempre me alentó, incluso si ese aliento significaba dejar ir a sus alumnos.

Aunque escribí muchas cosas para Sifu Lam, nunca escribí una historia de portada para Kung Fu Tai Chi sobre él. Cuando me contrataron aquí por primera vez, le pedí que su historia de portada fuera una condición de mi contratación. Lo complicado fue un conflicto de intereses. Wing Lam Enterprises era un competidor directo con mi nuevo empleador, Tiger Claw, en el mercado chino de suministros de artes marciales. (de todas maneras ambas compañías entendieron para lo que trabajaban y llegaron a un acuerdo). Desafortunadamente, la segunda ex-esposa de Sifu Lam, rompió esto poco después haciendo que el acuerdo fuera imposible de llevar adelante. La verdad es que tuvimos algunos problemas, ella y yo. Durante los años que siguieron, Sifu Lam nunca me pidió que rectificara eso, nunca me pidió aparecer en la portada de la revista. Tengo otros maestros que me piden aparecer en la portada todo el tiempo. Pero no mi maestro. En los años que siguieron, cuando lo visitábamos, nunca me preguntó por la portada. Nunca me pregunto eso. En realidad cuando nos juntamos, él siempre parecía estar más interesado en cómo me estaba yendo, y si estaba manteniendo mi práctica.

Ahora, debo vivir con esto. Ahora esta es mi falla hacia él, a pesar de que nunca pareció estar en lo más mínimo molesto por eso. Ese es el tipo de hombre que era Sifu Lam, modesto, humilde, sencillo, tolerante, generoso y comprensivo.
Cuando el cáncer de Sifu Lam comenzó a tomar un mal giro, me dirigía fuera de la ciudad para filmar la segunda temporada de Hombres de Armas. En mi segundo día de rodaje, mi hermana de Kung Fu me hizo saber que se había ido. Más tarde, entre tomas y escenas, mi teléfono explotó de llamadas de mis hermanos marciales. Fue muy difícil.

Lanzarme a hacer un reality show de televisión fue otro resultado directo de sus enseñanzas. Ambos compartíamos siempre un profundo amor por las armas antiguas. Él también era un fabricante de armas. En el episodio de "Weapons of China" en la primera temporada, hice unas RUEDAS DE VIENTO Y FUEGO (arma doble). Realmente no conocía esa arma en particular, así que para mostrar como se usaban utilice la forma "cabeza de tigre de espadas ganchos" del estilo Bak Siu Lam que mi maestro me había enseñado.

Estoy escribiendo esto ahora la noche anterior a mi tercer día de rodaje. Rodar un programa de televisión es un trabajo intenso, especialmente para mí porque no estoy acostumbrado a estar frente a la cámara. Uno debe mantenerse enfocado.

Pero mi familia marcial me ha explotado el teléfono toda la noche, a través de llamadas, mensajes de texto y correos electrónicos para preguntarme si es cierto sobre el fallecimiento de mi maestro y ofrecer sus condolencias.

Muchos de todo el país, en estos momentos se están reuniendo para presentar sus respetos, y no sé si podre hacerlo porque estoy comprometido con el espectáculo. Me perdí una celebración para mi amigo Henry Sullivan justo antes de venir aquí. También puedo perder una para mi amigo Tom Littig. En este punto, menos de 24 horas después de su muerte, no sé qué arreglos funerarios o conmemorativos se están realizando. Pero el espectáculo debe continuar.

Más que nada porque el se esforzó por promover las formas marciales tradicionales, que justamente son una parte importante de nuestro espectáculo.

Podría decir algo trillado, como "le dedico esta temporada" a mi maestro, pero en realidad quiero dedicarle a el, el trabajo de toda mi vida.
Todos los artículos, todos los videos, todas las aventuras, todo fue un resultado directo de lo que aprendí del Gran Maestro Kwong Wing Lam. La mejor manera de honrarlo ahora, es seguir trabajando, seguir practicando y seguir compartiendo este arte venerable.

Atesora a tus maestros. Porque cuando ellos se van, te volverás parte de sus legados

 

 

 

 Gene Ching

 

(Traducción de la nota de mi hermano marcial. por Gabriel Cáceres)
http://www.kungfumagazine.com/ezine/article.php?article=1419